Verdades

    Sí, pero no es su única tarea. El hígado es un verdadero maestro al momento de realizar varias funciones a la vez. Puedes encontrar más información sobre todas sus funciones y cómo son necesarias para el adecuado funcionamiento de todo el cuerpo aquí.

    Sí, es verdad. La mayoría de las medicinas se metabolizan en el hígado. En algunos casos esto puede resultar en un daño a las células hepáticas (hepatocitos). En estos casos, hablamos de una lesión hepática inducida por fármacos (1). El uso de dosis excesivas de fármacos y tomar múltiples fármacos que podrían afectar mutuamente sus metabolismos de manera simultánea podría ser peligroso para tu hígado (1). Una de las medicinas más comunmente utilizadas que es potencialmente hepatotóxica es el acetaminofén (paracetamol). Está disponible en fármacos de un solo ingrediente y en muchas medicinas de combinaciones fijas, por lo cual presenta un alto riesgo de sobredosis. Se debe tener en cuenta que la dosis diaria máxima para este compuesto (contenido en la mayoría de los analgésicos y remedios para la gripe común) es de 4000 mg para adultos.(2) Los síntomas de daño hepático pueden presentarse con solo tomar el doble de la dosis diaria máxima recomendada. (2) Puedes leer más sobre el efecto de las medicinas sobre el hígado aquí

    Sí, esto es cierto. Debido a la ausencia de nervios, el hígado no genera dolor. Sin embargo, como resultado de varias enfermedades, el hígado podría agrandarse, comprimiendo el peritoneo que lo rodea, llamado cápsula de Glisson. La cápsula de Glisson posee nervios sensoriales, por lo cual la tensión en esta zona podría causar la sensación de presión e incluso dolor.(3)

    Sí, es correcto. Una dieta amigable para el hígado es de fácil digestión, con una cantidad limitada de grasas, azúcares y sal. Las frituras y comidas rápidas deben evitarse. La dieta debería ser balanceada: debería contener alimentos de todos los grupos: cereales, vegetales, frutas, lácteos, carnes y aceites. Es muy importante tomar agua y limitar el consumo de alcohol (4).

    Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la dieta del paciente con enfermedades del hígado debe seleccionarse de forma individual, teniendo en cuenta el estado y los requerimientos nutricionales para el cuerpo de cada paciente.

    Para más información sobre una alimentación para un hígado saludable, puedes dirigirte a este artículo

    Esto es correcto. De hecho, el jarabe de glucosa-fructosa que se agrega comúnmente a las bebidas y a otros alimentos altamente procesados es particularmente peligroso para el hígado. Dicho jarabe contiene grandes cantidades de fructosa, la cual es absorbida por el hígado en un 99% y estimula a la producción de tejido adiposo en dicho órgano. Observaciones clínicas indican que hay una relación entre el consumo de jarabe de glucosa-fructosa y la incidencia de la enfermedad de hígado graso no alcohólica. (7)

    Lamentablemente si. En una etapa terminal cuando el hígado está muy afectado, la persona debería realizarse un transplante. (8)

    Sí, lo es. Se estima que uno de cuatro adultos podría verse afectado por dicha enfermedad. En la escala global, se estima que aproximadamente mil millones de personas viven con la EHGNA.

    En los Estados Unidos, la EHGNA es la causa más común de las enfermedades crónicas del hígado, que afectan entre 80 y 100 millones de personas. De estas, casi el 25% desarrollan su forma más aguda - EHNA. (9) La enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) es la enfermedad hepática predominante en el mundo, y se prevé que la EHGNA se convertirá pronto en el indicador principal para el transplante de hígado. (9)

Mitos

    No. El consumo excesivo de alcohol es un factor de riesgo muy fuerte pero no es la única causa para las enfermedades hepáticas. Las alteraciones en las funciones hepáticas también pueden ser causadas por otros factores, tales como la hepatitis viral (causada por los virus de Hepatitis B y C) y el síndrome metabólico (metabolismo anormal relacionado a condiciones tales como el exceso de peso y la obesidad). (10)

    Lamentablemente, no lo es. Un cambio en el estilo de vida es tan importante como un tratamiento farmacológico. Primordialmente, un cambio en los hábitos alimenticios es necesario: se debe evitar las grasas de origen animal, limitar el consumo de azúcares simples (dulces), abstenerse de consumir bebidas endulzadas. También se recomienda evitar condimentos picantes y alimentos que promueven la hinchazón (col, cebolla, leguminosas, espárragos, ciruelas, peras, cerezas dulces). (11) Es beneficioso comenzar un régimen de actividad física, que facilita la pérdida de peso e incrementa la sensibilidad a la insulina.(12)

    La pérdida de peso es beneficiosa para el funcionamiento del hígado pero solamente cuando no es ni muy drástica ni muy rápida. La reducción de peso en un 10% entre 3 a 6 meses trae consigo una mejora en la condición de salud - pero debe ocurrir de acuerdo a un cronograma, por ejemplo, aproximadamente 1kg por semana. (13)

    Cualquier dieta extrema que apunta a un ratio rápido de pérdida de peso generalmente no es duradera, y puede causar que se liberen grandes cantidades de grasa al torrente sanguíneo, que conlleva a un engrosamiento del hígado. Las llamadas dietas monotróficas, en las que los nutrientes se distribuyen al cuerpo casi exclusivamente de un grupo de productos alimenticios, tampoco ayudarán al hígado. Un ejemplo es la popular dieta Dukan, en la cual la ingesta excesiva de proteínas tiene un efecto negativo sobre la salud del hígado. (13)

    Es el momento de acabar con este mito: estudios demuestran las múltiples ventajas de tomar café, en el contexto de la salud hepática. Se ha demostrado que el café tiene un efecto positivo sobre las enzimas hepáticas, el nivel de engrosamiento o fibrosis en el hígado y el riesgo de cirrosis. (14,15) Sin embargo, hay unas cuantas reglas para el consumo de café que vale la pena conocer - puedes leer sobre ellas aquí:

    El cáncer al hígado es una enfermedad que está fuertemente vinculada a la cirrosis hepática preexistente. Por esto, los factores de riesgo para el cáncer hepático son los factores que causan la cirrosis. La infección crónica del virus de la hepatitis B o C es uno de los factores de riesgo más fuertes. Las hepatítis crónicas B y C se estima que son responsables por el 50% y el 25% de los casos de cáncer al hígado, respectivamente. El consumo excesivo de alcohol también se considera uno de los factores importantes que predisponen al cáncer del hígado (16)

    No, no siempre. La coloración amarilla de la piel y de la parte blanca de los ojos es solo uno entre un abanico de síntomas de la hepatitis viral y no siempre está presente. Se estima que entre los pacientes con hepatitis viral hay entre 5 a 15 personas sin ictericia por cada persona que sí presenta este síntoma. (17,18)

    Una dieta balanceada puede ser una fuente de fosfolípidos. Los productos ricos en fosfatidilcolina - el fosfolípido más importante - incluyen las yemas de huevo, el hígado de res, la soya, el maní, los espárragos y las hojuelas de avena. Sin embargo, los malos hábitos alimenticios pueden interferir con la absorción de la fosfatidilcolina de los alimentos. En estos casos, es necesario suplementar la dieta con fosfolípidos obtenidos de la soya. Los productos que contienen fosfolípidos de soya son una fuente de fosfatidilcolina rica en ácidos Omega-6. (19)

    Encuentra más información en este link:

    No, no es cierto. La enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) es la condición hepática más común en los países desarrollados. De hecho, esta prevalencia sigue incrementando, y se correlaciona con el aumento en la incidencia de la obesidad y la diabetes. Como ha sido evidenciado por estudios de investigación académica, la EHGNA afecta a más de la mitad de las personas que viven con diabetes tipo 2 y al 70% de las personas con obesidad. (20)

    Puedes encontrar más información sobre el hígado graso aquí:


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