La cirrosis hepática es una condición crónica que resulta en daño al hígado a largo plazo. La cirrosis se desarrolla como resultado de la fibrosis - un proceso en el que las células hepáticas (hepatocitos) son reemplazadas con fibras de tejido conectivo, que conlleva la muerte de dichas células e interfiere con el normal funcionamiento del hígado. (1) Cicatrices y nódulos aparecen en lugar del tejido liso y el hígado se endurece. Cuando la cirrosis se desarrolla, el hígado pierde la capacidad de realizar tareas tales como descomponer sustancias dañinas y no produce suficientes proteínas y otros compuestos necesarios para la coagulación sanguínea.

La cirrosis es una condición crónica que resulta en daño al hígado a largo plazo

¿Qué causa la cirrosis?

  • Abuso de alcohol,
  • EHGNA (enfermedad del hígado graso no alcohólico) y EHNA (esteatohepatitis no alcohólica),
  • Hepatitis viral a largo plazo (tipo B o C),
  • Hepatitis autoinmune,
  • Trastornos crónicos del tracto biliar,
  • Algunas toxinas y medicinas,
  • Complicación de desórdenes metabólicos (tales como obesidad, diabetes y síndrome metabólico). (1)

¿Cómo se diagnostica la cirrosis?

Hasta 30-40% de personas con cirrosis hepática conocen que tienen este desorden durante exámenes de rutina o exámenes relacionados a otras enfermedades. (2) Esto se debe a que la cirrosis no tiene ningún síntoma característico en las etapas tempranas.

Síntomas en las etapas tempranas de la enfermedad:

Malestar y fatiga constante

Pérdida del apetito y pérdida de peso

Déficit de atención

Náuseas y vómito

Problemas de sueño

Síntomas de la etapa avanzada de la enfermedad:

  • Picazón de la piel,
  • Amarillamiento de la parte blanca de los ojos y de la piel (ictericia),
  • Hinchazón de las piernas y los pies,
  • Hinchazón abdominal,
  • Disnea,
  • Fiebre,
  • Mareos,
  • Vomitar sangre,
  • Heces negras o alquitranosas,
  • Confusión mental. (2)

¿Cómo se diagnostica la cirrosis hepática?

No es fácil diagnosticar la cirrosis hepática. Luego de una entrevista profunda, el médico refiere al paciente a realizarse exámenes cuyo objetivo será confirmar o descartar la sospecha de cirrosis. 

Examenes diagnósticos para esta enfermedad incluyen:

  • Exámenes de laboratorio (conteo sanguíneo y niveles de glucosa en la sangre, enzimas hepáticas, marcadores de carcinoma hepatocelular AFP, bilirrubina),
  • Exámenes de imagenología (ecografía abdominal), 
  • Endoscopia (gastroscopia),
  • Exámenes histopatológicos (biopsia hepática), 
  • Exámenes mediante el uso de elastografía (un método similar a la ecografía, que permite visualizar el avance de la fibrosis hepática). 

¿Cómo se diagnostica la cirrosis hepática?

El método de tratamiento de la cirrosis depende siempre de la etapa en la que se encuentre la enfermedad.

Cirrosis causada por infecciones con virus hepáticos (por ejemplo, VHB o VHC) se trata con medicinas que eliminan el virus del cuerpo.

En cambio con la cirrosis alcohólica es necesario realizar cambios de estilo de vida: completa abstinencia y unirse a un programa de terapia contra la adicción. Es absolutamente esencial abstenerse del alcohol, lo cual ralentiza la progresión de la enfermedad en cada forma de cirrosis.

¿Cómo prevenir la cirrosis hepática?

Algunos de los factores que causan la cirrosis pueden ser clasificados como externos: están relacionados al estilo de vida o a tratamientos que causan daños irreversibles al hígado. Estos factores pueden ser influenciados y eliminados. Es igualmente importante como elemento preventivo un estilo de vida seguro que minimiza el riesgo de la infección con el virus de la hepatitis C y vacunación contra la hepatitis viral B. (3)

Preguntas Frecuentes

    La cirrosis hepática puede desarrollarse muy lentamente. Hay 3 etapas clínicas de la fibrosis. Cada una de ellas puede persistir por mucho tiempo, pero mientras más avanza la fibrosis, más rápido progresa la cirrosis. La cirrosis del hígado puede tener complicaciones mortales que ocurren en las etapas más avanzadas. (3)

    Dado que la cirrosis hepática no puede revertirse, es necesario el tratamiento continuo. En el mejor de los casos, la terapia puede llevar a una cirrosis hepática compensada. Sin embargo, los pacientes con cirrosis deben visitar regularmente a un especialista para analizar su función hepática y prevenir la recurrencia de complicaciones. (3)


CUIDA A TU HÍGADO TODOS LOS DÍAS CON ESENCIAL®

Conoce más sobre Esencial® y su triple acción


Conoce más sobre las enfermedades hepáticas más comunes